jueves, 22 de enero de 2009

El Imaginario Social en el Paso del Mundo Matriarcal a lo Patriarcal:

Por: Ronald Marrero.


Cuando leemos el libro La Familia, El Estado y La Propiedad de F. Engels, conseguimos una visión muy diferente de lo que eran nuestras primeras comunidades, comparadas con las que tenemos hoy día, también se ve un cambio del papel preponderante que jugó la mujer en estas primeras sociedades, igualmente podemos diferenciar aspectos religiosos que están muy distantes de los que actualmente rigen nuestro imaginario social.


Nos damos cuenta que en las comunidades primitivas, cuando aun no existía una estructura social definida el papel de la mujer era sumamente importante en la sociedad, al igual que en la religión, ya que la misma giraba en torno a la mujer.


Luego al ir avanzando las comunidades, e ir descubriendo nuevos medios de producción, como la agricultura, comenzamos a ver un cambio en la estructuración éstas, es decir, las comunidades ya no eran nómadas, se crean asentamientos, se crean estructuras y organizaciones que van dando respuesta a las nuevas necesidades de las sociedades nacientes.


Es en este periodo donde se institucionaliza la religión, es donde comienza el cambio de las estructuras sociales, donde la mujer a través de los procesos religiosos que comienzan a dominar de manera expedita el imaginario social de la época va perdiendo su papel preponderante en la sociedad naciente.


En estos nuevos cambios sociales que se generan a través del nacimiento de la agricultura, de los asentamientos, del nacimiento de las ciudades y luego de las ciudades Estado, que la mujer pasa a ser un objeto de garantía, es decir, la mujer es aquella que garantiza el linaje o línea de sangre de la nueva clase naciente y predominante.


En este punto la historia la mujer pierde su papel protagónico en la sociedad, es vista como un objeto de procreación y de extensión del linaje de sangre de los grandes señores, pero para que este fenómeno del paso de lo matriarcal a lo patriarcal se diera paso mucho tiempo y la religión jugó un papel preponderante en el mismo.


Cuando analizamos el texto, Mujer y Mito: Aspectos femeninos en la mitología griega de L Pinker, nos damos cuenta como desde las primeras religiones institucionalizadas, se comienza a atacar el papel de la mujer, de cómo se desvirtúa la integralidad de ésta y se fragmenta su realidad de vida, esto con toda la intencionalidad de afectar la visión que se tenía de la mujer y su papel en la sociedad primitiva.


Con esto, lo que se logra es que la sociedad vaya aceptando el nuevo papel de la mujer, ahora avalado por los dioses, se fragmenta a la mujer desde la misma visión de los dioses, inventan a la diosa madre Deméter, que es el reflejo de lo bueno, de la tierra, aquella que da la vida, la que es madre. Pero también tienen a Afrodita, aquella que nace del semen de Urano cuando el mismo es castrado, que representa la sexualidad, lo coqueto, la lujuria, es decir ya desde ese momento se fragmenta la integralidad de la mujer utilizando a la religión, como fuente de apoyo principal para lograr esta meta. Donde por un lado se enaltece su papel de madre y por el otro se sataniza su sexualidad.


La utilización de la religión para lograr los cambios sociales, para la implementación de políticas y para el impulso de ciertas tareas titánicas en las sociedades antiguas, es algo muy recurrente. De allí la importancia de entender el uso de la religión para controlar las sociedades y motorizar desde cambios estructurales, hasta procesos tan nefastos como el oscurantismo y la inquisición.


Debemos recordar que desde el nacimiento de estas primeras ciudades hasta bien entrado el siglo XVIII, la mayoría de la gente no sabía leer y escribir, los conocimientos estaban en manos de las clases dominantes y de los poderes eclesiásticos, la religión dominaba todos los ámbitos de la sociedad, los grandes sacerdotes, desde los Papas Católicos, hasta los grandes sacerdotes Mahometanos, hacían las guerras y tenían los controles de las sociedades y el poder económico.


En esas épocas iníciales no existían los medios de comunicación, no existían los libros, los pocos manuscritos eran para uso de las clases privilegiadas, los funcionarios de gobierno, escribas y sacerdotes, es decir, las relaciones sociales eran realmente excluyentes, la religión a través de los mitos, el miedo y el terror, dominaba el imaginario social del vulgo y por lo tanto todo aquello que emanara de la santa iglesia y de las otras religiones, era ley. Dado que el contacto de la gente común con el mundo era a través de las religiones, de allí su gran poder, al dominar el imaginario social lo dominaban todo.


Es en este contexto, es que se debe analizar la influencia de las religiones en las sociedades antiguas y actuales, es decir, desde el manejo y el sostenimiento del poder a través de la creación de fabulas, dogmas, mitos e ignorancia, el temor al castigo divino, esto hace que la gente tenga fe en religiones que dicen que dios te va a castigar sino cumples con ciertas normas y reglas, impuestas por los líderes religiosos, que a su vez responden a intereses políticos y económicos de cada época.

De hecho las sociedades antiguas, como las actuales, exigen la creencia en un dios que crea el cielo y el infierno, que supuestamente es el señor dador de vida, que exige el diezmo para su casta sacerdotal, para que los mismos se puedan dedicar a servir al pueblo de dios y cuyos grandes representantes venden las indulgencias y el perdón de los pecados por dinero, pero además como pago a este dinero dado por los fieles las religiones y sus líderes se encargan de generar y crear políticas de dominación de las masas populares, conjuntamente con la clase dominante imperante en las sociedades.


Es decir en estos actos simples se ve el proceso de mercadeo que hay con la religión, un proceso donde si no cumples con lo dicho por los líderes religiosos Dios te manda al infierno, pero donde debemos tener en cuenta por sobre todas las cosas que “Dios Nos Ama” pero que por sobre toda las cosas ama nuestro dinero y nuestra ignorancia.


En medio de todo el proceso descrito, la mujer pierde su papel preponderante en la sociedad, dejamos de ser una sociedad matriarcal y pasamos a un mundo patriarcal, en un principio dominado por la iglesia y las religiones, que satanizaban el papel de la mujer y su sexualidad, y aunque aun lo siguen haciendo desde las religiones de siempre, hoy en día la lucha de la mujer en la sociedad es contra otro dios, un dios mucho más atractivo para la sociedad moderna como lo es la televisión y la gran pantalla.


Si es cierto que en el paso de lo matriarcal a lo patriarcal, se perdió el papel protagónico de la mujer en la sociedad, hoy en día las relaciones son tan o más perversas que antes, hasta el punto que la mujer es cosificada, se resalta nos sus cualidades de mujer integral, es decir, nuevamente se fragmenta la visión de la mujer, se divide de nuevo en la visión de la diosa Deméter y la de Afrodita, ya no se realza el papel de madre, ni las cualidades de la mujer como pilar de la sociedad y de la familia.


Al contrario, hoy en día la mujer es cosificada, es vista como objeto, se explota su sexualidad, ésta se promueve a través de la pantalla en un mundo de competencia, de utilización del sexo y de la lujuria para la obtención de los logros personales. Por otro lado se invisibilizan las luchas de las mujeres y se sataniza y desvirtúan las luchas de género. Sin temor a dudas podemos decir que la situación del reforzamiento del patriarcado se profundiza en la actualidad con el uso de las nuevas tecnologías. Hoy en día en la era del Homo Videns, la eliminación de la mujer integral y el resurgimiento de Afrodita es innegable a través de las pantallas de cine y televisión.


Por otro lado el mantenimiento de la visión de Deméter a través de las religiones es constante, esto lleva a pensar que la satanización y el miedo de la emancipación de la mujer es un hecho permanente, sostenido por la religión y por los nuevos dioses, que son los medios de comunicación.


El fortalecimiento de la visión patriarcal en el mundo occidental es cada vez más reforzado por los medios y las religiones y la satanización de la lucha de las mujeres que se levantan y organizan por su igualdad y derechos es cada vez más grande, hasta el punto que esas luchas son tergiversadas en los medios y las convierten en procesos de homosexualidad femenina.


Creo que en el fondo hay un tremendo miedo a una posible vuelta a una sociedad matriarcal por parte de la sociedad occidental. Sin embargo la lucha por la emancipación y la igualdad de derechos de la mujer es un hecho, continua y cada día se obtienen logros. Pero hay que reconocer que ellas siguen luchando contra los mismos factores de hace siglos, las religiones, las sociedades machistas y una visión reducida del papel de la mujer en lo cotidiano, en el día a día, cuando la realidad es que son ellas las que siguen siendo los pilares de las sociedades actuales siendo esto es un hecho irrefutable sobre todo en Latinoamérica.

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