miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ezequiel Ferreyra niño de 7 Años Muere de un Cáncer Ocasionado Por Las Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo.

En Argentina Muere Niño Victima del Trabajo Esclavo al Que Estaba Sometido.

Ezequiel Ferreyra niño de 7 Años Muere de un Cáncer Ocasionado Por Las Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo.

Aún quedan familias enteras realizando trabajo esclavo en la Empresa Avícola Nuestra Huella.

Al final del artículo colocamos un video que muestra la explotación infantil en las granjas avícolas.

En el transcurso de la noche de ayer nos llegó la información de está tragedia desde la Argentina a través de un grupo de compañeros militantes por la salud, la seguridad y los derechos laborales de los más necesitados.

Vemos sin sorpresa pero con estupor, como el modus operandi de las trasnacionales y de las grandes empresas capitalistas se repiten en nuestro continente, como la explotación inhumana del trabajador y sus familiares se convierte en una constante y como muchas veces las autoridades asumen silencios cómplices que sólo perpetúan estas realidades.

Nuevamente muere un trabajador por las condiciones infrahumanas en las cuales son obligadas a laborar las personas más humildes de nuestro continente, se repite la historia de la Huesera del Estado Aragua en Venezuela, sólo que esta vez la victima es un niño, uno de tantos niños que está en esas condiciones constantes de explotación y miseria, sin embargo, gracias a la militancia activa de los compañeros argentinos este niño no es una cifra, como lo suelen presentar los medios de información las noticias, no el compañerito trabajador muerto tiene nombre y tiene historia.

El nombre de nuestro compañero muerto por la feroz explotación capitalista que viola todos los derechos de los trabajadores es Ezequiel Ferreyra, un niño de 7 años, que vino con su familia desde la Provincia de Misiones buscando salir de la miseria y apostando por un porvenir mejor, sin embargo la realidad sólo trajo la muerte y la desolación a una familia y a un niño lleno de sueños, que es explotado hasta la muerte, por una empresa a la que sólo le interesa obtener las ganancias y la plusvalía generada por la realización del trabajo esclavo de las familias campesinas.

En Venezuela tenemos años de lucha peleando y logrando conquistas en lo que a la salud, la seguridad y el medio ambiente de trabajo se refiere, pero la lucha por el mejoramiento de las condiciones de trabajo continua, y es innegable que en el país siguen existiendo altos índices de accidentes y muertes por enfermedades laborales, una de las forma de revertir o minimizar esto es dando el papel protagónico a los trabajadores en lo referente a la salud laboral en los centros de trabajo o explotación, sean estos públicos o privados, tarea difícil pero no imposible, según lo demuestra nuestra experiencia en las luchas dentro de las empresas.

El otro punto importante a tener en cuenta es humanizar y dar a conocer la historia de los trabajadores que caen victimas de la explotación capitalista, no dejar que los medios privados conviertan en cifras a nuestros compañeros caídos, debemos hacer lo contrario, humanizar el hecho, decir el nombre y apellido, mostrar como afecta esa tragedia a la familia y los amigos, así todos los trabajadores y trabajadoras tomaremos conciencia y será más fácil nuestra organización para dar la pelea en contra de las empresas explotadoras y los funcionarios cipayos que les protegen.

Por eso es menester dar a conocer la historia de Ezequiel Ferreyra, un niño argentino, muerto por las condiciones de trabajo, pero al conocer su historia nos daremos cuenta que es la misma historia de los niños venezolanos, peruanos, colombianos, bolivianos y del resto de nuestros países latinoamericanos, que día a día, dejan su vida en un puesto de trabajo, para ayudar a sostener y llevar el pan a su casa.

No queda dudas para mí, que mientras exista el modo de explotación capitalista, estas historias se seguirán repitiendo, solo eliminando la explotación del hombre por el hombre y dando el control de los medios de producción a los trabajadores se logrará superar las violaciones contantes de nuestros derechos humanos y laborales, eso sólo se podrá hacer en socialismo, o en cualquier otro modelo político que supere al capitalismo y tome en cuenta al ser humano, hasta los momentos no conozco otro que el socialismo, pero como es cierto que aún esta lejos la meta de alcanzar ese cambio de sistema político, sólo nos queda la organización, la formación y la movilización, para ganar por la lucha nuestras justas y merecidas conquistas como pueblo y como trabajadores.

Ronald Marrero.

La Historia de la Muerte de Ezequiel Ferreyra:


A la 1.35 hs de esta madrugada murió Ezequiel, el niño de siete años que desde los cuatro era esclavizado por la empresa Avícola, Nuestra Huella. El lunes de la semana pasada lo habían vuelto a operar, pero el tumor ya le había ocupado todo el cerebro. La corta vida de Ezequiel transcurrió la mayor parte de su tiempo entre la sangre y el guano de las gallinas y manipulando venenos con elementos cancerígenos de la empresa para cumplir a rajatabla con los topes de producción que la patronal le imponía a su familia.


Las maestras de la escuela de Ezequiel, ya habían advertido que el niño se dormía cuando iba a clase, hasta que a finales de setiembre se desmayó y fue llevado de urgencia a una clínica de Pilar. Durante semanas nadie tuvo noticias de él. La empresa prohibió terminantemente a los padres hablar del tema con sus compañeros de trabajo. Y logró la manera de modo muy simple: convenciendo a los padres que si algo le pasaba a Ezequiel ellos serían penalmente responsables e incluso les quitarían la tenencia de sus otros hijos y ofreciéndoles a cambio de su silencio, la atención médica del niño y eventualmente una suma de dinero en caso que hubiera un descenlace fatal. Paralizados por el miedo y la desesperación, los padres aceptaron el chantaje y se llamaron a silencio.


Ahora sabemos que de la Clinica de Pilar fue derivado a la Clínica del Centro de La Plata, donde se le detectó un tumor cancerígeno en el cerebro y de allí fue trasladado a otra Clínica en Laferrere, donde fue intervenido quirurjicamente y se pudo reducir parcialmente el avance del tumor. No obstante, cómo su situación seguía siendo muy grave, la empresa dispuso su traslado al Centro Gallego donde fue internado en terapia intensiva. A los pocos días el tumor volvió a reproducirse y se lo internivo quirurjicamente el lunes de la semana pasada, pero su situación siguió agravándose hora trás hora hasta que este martes a la madrugada falleció. Recién tomamos conocimiento hace un rato, porque su estado de salud desde hace días era un secreto guardado entre siete llaves por la empresa que quería evitar a toda costa que se indagara acerca de las causas que lo llevaron a esa situación terminal.


Ezequiel fue traído desde Misiones con su familia a fines de 2007 por uno de los reclutadores que opera al servicio de la presidenta de la empresa Nuestra Huella, Alejandra Lopez Camelo y que cobraba $ 2500 por cada familia que lograba engatusar. La promesa era dejar la pobreza extrema de Misiones, por un trabajo estable y una casa segura, donde los chicos crecerían en el campo y junto a la naturaleza. Los costos del traslado correrían por cuenta de la empresa. Y la familia sólo tenía que limitarse a aceptar el paraiso que les regalaban. Entre la pobreza extrema y crónica y un futuro de vivienda y trabajo estable, ni lo dudaron.


Al llegar a la granja «La Fernandez», la situación distaba mucho de lo prometido. Al padre lo pusieron a cargo de uno de los galpones, donde debía juntar miles de huevos por día, remover guano, juntar la sangre y distribuir el veneno. El tope de producción que le imponía la empresa era imposible de cumplir sin involucrar al resto del grupo familiar, lo cual era estimulado por los capataces de la empresa. Y si ese tope no se cumplía, se corría el riesgo de quedar sin trabajo y en la calle, esta vez a miles de kilometros del lugar de origen y los conocidos. Además, la familia debía pagar la «deuda» que habían contraído por el traslado a Buenos Aires. Fue asi que primero la esposa y luego los niños comenzaron a involucrarse en esas jornadas infernales de producción en el galpón. Lo mismo pasaba en los galpones vecinos, donde ya estaba naturalizado que todos los grupos familiares trabajen a destajo, pero sólo para conformar el salario del padre, un salario más bajo que el de un peón rural.


Cientos de familias más, son esclavizadas del mismo modo que la familia de Ezequiel en unas 70 granjas dispersas por Pilar, Zarate, Campana, Exaltación de la Cruz y Córdoba donde muchímos chicos están expuestos a correr la misma suerte que Ezequiel. Esas granjas son propiedad de «Nuestra Huella», una empresa que gozaba de prestigio y liderazgo en el mercado avícola y que tenía clientes poderosos como Wall Mart y Carrefour, hasta que comenzó a conocerse su costado más oscuro: trabajo esclavo e infantil, alambrados electrificados, trata y tráfico de personas.


Las horas y horas de filmación de trabajo infantil durante el 2008, 2009 y 2010, la granja allanada con la gente esclavizada y la alambrada electrificada, las 30 granjas de la empresa donde el Ministerio de Trabajo constató fehacientemente trabajo infantill en Nuestra Huella, los más de cuarenta testimonios de víctimas de la empresa, las filmaciones de las persecuciones y los intentos de sobornos a los denunciantes, los datos precisos de los reclutadores, nada, absolutamente nada fue suficiente para que la Jueza Graciela Cione (Garantias en lo Penal de Campana) y Adrián Charbay (Federal II de Zárate y Campana) se dispusieran a impartir un mínimo de justicia en las causas que tramitan por reducción a la servidumbre y trabajo infantil y trata laboral y trafico de personas respectivamente. Quizás el hecho de que la presidente de la empresa, Alejandra Lopez Camelo, sea prima hermana del intendente de Pilar , Humberto Zúccaro, cuñada del Secretario General de UATRE local Jorge Herrrera y que el ex intendente de Pilar, Sergio Bivort sea el abogado de la firma expliquen un poco acerca del manto de impunidad que rodea la empresa.


Desde el 2008 los costureros y cartoneros de la Alameda y el MTE vienen denunciando, juntando pruebas y movilizándose contra la esclavitud y el trabajo infantil en Nuestra Huella. Esta mañana, cuando no sabíamos que horas antes Ezequiel había muerto, más de doscientos compañeros marcharon a los dos juzgados penales de Campana exigiendo justicia por Ezequiel y por la salud y la vida de los más de 200 niños que viven y trabajan en las granjas de esa empresa y nos juramentamos volver en los próximos días.


La empresa no conforme con haber asesinado a Ezequiel, con haber envenenado a decenas de chicos y adultos, ahora se dispone a hacer desaparecer las evidencias y pretende trasladar rápidamente el cuerpo de Ezequiel y quizás cremarlo, fuera del alcance de cualquier pericia judicial que los comprometa y ponga en evidencia su responsabilidad por Ezequiel y por todos los niños y adultos que manipulan venenos agrotóxicos en sus granjas. La Alameda y el MTE ahora más que nunca redoblará su esfuerzo reclamando justicia y convoca a todos los ciudadanos y periodistas honestos que repudian la esclavitud y el trabajo infantil a que se sumen a nuestro grito para romper el cerco de impunidad que rodea a Nuestra Huella.



Para mayor información pueden contactar a los compañeros.
Gustavo Vera (La Alameda) 1561584835

Juan Grabois (MTE) 1563843877

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