domingo, 29 de mayo de 2011

De nuevo la burocracia y de nuevo el imperio. Fuera el Imperialismo Yankee de Venezuela.


En el año 89 el pueblo pobre y trabajador dio un salto cualitativo en su subjetividad, este suceso fue producto de las imposiciones del Fondo Monetario Internacional aplicadas por el gobierno neoliberal de Carlos Andrés Pérez, lo que agudizó aún más las condiciones objetivas de las grandes mayorías, esta situación se mantuvo desde entonces hasta el triunfo de Hugo Chávez en 1998. A partir de ese momento se sucederán varios eventos que conmocionaron al país, siendo los más resaltantes el golpe de Estado en abril de 2002 y el paro sabotaje a PDVSA a finales del 2002 y principios del 2003, donde la clase trabajadora y el pueblo jugaron un papel determinante, lo que demuestra que esta subjetividad sigue en franco ascenso.

A pesar de todo esto no hemos podido doblegar este sistema que lo controla todo a través del Estado, utilizando los gobiernos, la iglesia, las fuerzas represivas, los medios de comunicación, la educación, la pequeña burguesía apátrida, la burocracia y en muchas ocasiones hasta nuestros hermanos de clase, lo que le permite tener el control de nuestra economía así como la explotación de nuestros recursos naturales y lo más importante es que moldea nuestra subjetividad haciéndonos creer que este sistema es la realización completa del orden de vida “natural y racional”, de este modo garantiza su hegemonía.

Ahora bien, la pelea por derrotar el capitalismo, ha generado triunfos y derrotas, la primera de esas derrotas surgió, contradictoriamente, dentro de la principal victoria del movimiento de los trabajadores internacional, la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia, justo allí nace este fenómeno social nuevo, no previsto en toda su plenitud por los dirigentes y teóricos de la revolución.


Hoy, en nuestro proceso, esta nueva burocracia social, la burocracia parasitaria del Estado, está tomando poco a poco el aparato del poder político y de la producción, tratando de consolidar un nuevo tipo de régimen, a su semejanza, pero por otro lado se basa en la expropiación de la burguesía y tratando de planificar la economía de transición, pero solapándose en esta “economía” corroe las conquistas del proceso, no solamente económicas si no también políticas y morales.

En el proceso de cristalización interno, esta burocracia social parasitaria puede y de hecho lo está haciendo, cambiar la gestión de gobierno interno e inclusive las relaciones exteriores y no precisamente para expandir la revolución, si no para garantizar sus privilegios como burocracia dirigente del gobierno.

El capitalismo imperialista supo desde un principio capitalizar la crisis que provocó el régimen de Estalin, presentándolo como la crisis final del marxismo y del socialismo.

Esto ha permitido que se fortalezca otro fenómeno, los llamados nuevos movimientos sociales que tienen como característica general los limites de sus reivindicaciones sin cuestionamiento al sistema capitalista en general, en ese sentido estos niegan la ideología socialista ante la imposibilidad de recuperación, vía reformas del capitalismo.


La resistencia a la situación de la crisis económica y política mundial así como a la nacional, produce día a día los activistas que pueden ser la materia prima para solucionar esa crisis. Pero esos activistas no se agrupan natural o espontáneamente. Es necesario tener una política y un programa para unificarlos en la construcción de una nueva organización revolucionaria mundial y por supuesto nacional, eso hay que hacerlo en permanente combate contra las salidas por dentro del sistema capitalista.

En este sentido, en nuestro país se corre un riesgo bastante peligroso dada las características del PSUV ya que este no fue construido por movimientos de base de ningún tipo si no desde arriba, a pesar de que este no es el método correcto para la construcción de un partido revolucionario las grandes mayorías se dirigieron a él, desde colectivos comunitarios, populares y de la clase trabajadora, hasta sectores completos de organizaciones políticas, así como organizaciones de la pequeña burguesía nacional (Empresarios Socialistas por Venezuela) con muchos fines y por muchas razones.

A nivel de la dirigencia la tendencia, de manera activa, es en medidas de carácter reformista y paternalista buscando mantener el terreno fecundo en periodos electorales. En el Artículo 5 de los Estatutos del PSUV aparece el método de COOPTACIÓN. COOPTACIÓN, significa agregar a una persona a una organización, sociedad, grupo, cofradía o secta con el aval de miembros de esas asociaciones. En el caso del PSUV, la cooptación es un método de selección a dedo, con el aval de dirigentes nacionales del partido y aprobado sin una discusión profunda de sus consecuencias en el Congreso Extraordinario del PSUV. Es un método anti democrático que está en contra del espíritu de la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA, pero que hasta el propio Chávez comete el error de calificarlo como un método democrático. Ese es el método utilizado en la actualidad para escoger las autoridades del partido a nivel regional, municipal y parroquial en todo el país, esto sencillamente es una práctica cuarto republicana de AD y COPEI.


Estos métodos que a todas luces atentan contra la democracia interna, deben ser combatidos por las bases y por las tendencias de izquierda que hacen vida en el PSUV, de no hacerlo, irremediablemente este partido cristalizará en el reformismo pequeño burgués, aunque el discurso de sus “dirigentes” sea socialista y antiimperialista.


Esta es una de las formas en que la burocracia se posesiona de nuestras organizaciones y cumplen el papel idóneo al servicio de la burguesía y el imperio.

Lamentablemente esto no solo está sucediendo en el PSUV, también está sucediendo en las instituciones, estas últimas a diferencia de la cuarta república se supone que están dirigidas por camaradas de izquierda. Las consecuencias de estos métodos en la toma de decisiones son y serán nefastos para el desarrollo del proceso revolucionario y probablemente para un triunfo en el 2012. ¿Qué pretende la burocracia institucional y la del PSUV?, la respuesta es sencilla, abonar el terreno para que el comandante Chávez pierda las elecciones.


Además de estas razones, la deserción de la militancia honesta, activa y el descontento de los trabajadores y trabajadoras de las instituciones que, vale decir, son una bomba de tiempo, es el escenario idóneo para la oposición de aplicar sus métodos de manipulación.

Todo esto es producto del sistema dominante, el cual genera esto y más, en ese sentido, nuestras luchas no deben quedarse en simple apoyo al gobierno de manera pasiva, el apoyo debe ser crítico y activo, es decir, de movilización permanente y no solo en casos coyunturales, pero esta movilización debe ser de manera independiente sin el temor de que con esto le estamos dando herramientas a la oposición para desacreditar al gobierno, esto son simples excusas de los reformistas. La oposición siempre buscará cualquier cosa para desacreditar al gobierno y manipular nuestras luchas. Nuestra lucha es contra los fenómenos naturales de todo proceso revolucionario, la burocracia, la corrupción, la ineficiencia, contra el imperialismo, contra la burguesía, contra los equiroles de la clase trabajadora y contra el Estado burgués por la construcción del socialismo y la transformación del Estado puesto al servicio de las grandes mayorías bajo el control de la clase trabajadora y de los sectores populares.


En estos momentos el imperio haciendo uso de su acostumbrada arrogancia imperialista arremete nuevamente contra nuestro país, pretendiendo violar nuestra soberanía, en el marco de la Ley de Sanciones a Irán de 1966, su gobierno ha decidido penalizar a siete entidades extranjeras, entre las cuales se encuentra PDVSA, por mantener programas de intercambio energético con esa nación, es decir, pretenden imponernos condiciones de con quién debemos negociar nuestros recursos energéticos.

“las sanciones eliminan cualquier acceso a contratos con el gobierno estadounidense, financiamiento para exportaciones o importaciones a Estados Unidos y licencias para el control de tecnologías petroleras”. No obstante, las sanciones impuestas por el imperialismo a nuestra principal industria no impedirán la venta de petróleo a Estados Unidos y a otros mercados, y las sanciones no afectan a filiales.

Debemos rechazar enérgicamente esta medida flagrantemente intervencionista y violatoria de nuestra soberanía. Venezuela tiene el derecho de establecer relaciones políticas, diplomáticas, económicas y comerciales con cualquier país del mundo, sin necesidad de consultar a ninguna potencia u organismo del imperialismo.


Esta acción del gobierno de Obama contra Venezuela, busca cercar a Irán con el fin de coartarle a este país su derecho a desarrollar energía nuclear, así como a nuestra república soberana de establecer relaciones con cualquier país.


Los llamados a la movilización que realizaron el canciller Maduro y el Ministro Ramírez deben ser apoyados de manera contundente, pero debemos hacerles entender que la movilización no puede ser coyuntural, esta debe ser permanente ya que nos estamos enfrentando nada más y nada menos que al imperio más poderoso del planeta, en la medida en que vean a un pueblo movilizado en defensa de sus derechos en esa misma medida cualquier acción contra nuestro país tendrá menos efecto. El sistema imperialista es permanente en su lucha por el control de la humanidad, nosotros debemos hacer lo mismo.


Es precisamente en estos momentos coyunturales que debemos demostrar la capacidad organizativa y de unidad de los sectores populares y la clase trabajadora pero manteniéndola en el tiempo hasta lograr nuestra independencia absoluta, económica y política, con independencia de clase, no debemos esperar a que sean los que dirigen el Estado los que convoquen a la movilización, debemos ser nosotros organizados y unidos.

Mientras los movimientos populares y de la clase trabajadora avanzan, con retiradas, bajas y conquistas, así también el imperio prepara cualquier tipo de intervención que van desde golpes militares, masacres y corrupción de líderes populares y de la clase. Quedan por delante grandes batallas. Estamos en presencia de un periodo de luchas masivas, represión violenta, intervención potente y enormes distorsiones en los medios de comunicación, convirtiendo a las víctimas en verdugos, y a los verdugos en víctimas. Pero los movimientos avanzan, dolorosamente, pero con seguridad, enterrando a sus camaradas, atendiendo a sus heridos, nutriendo a sus supervivientes y aumentando su solidaridad, no solo porque la causa de la libertad, la igualdad y la construcción de la nueva sociedad socialista es justa, si no porque nos atrevemos a luchar.


TURKI AL MAAZ

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