sábado, 23 de abril de 2011

La Construcción del Socialismo, Las Palabras y las Acciones

Los análisis críticos sobre nuestro proceso que elaboran algunas organizaciones serias y de izquierda son muy interesantes porque nos dan herramientas para hacernos una idea de lo que está ocurriendo en nuestro país, fundamentalmente en lo económico y para eso citamos extractos del documento de Lucha de Clases, sección venezolana de la Corriente Marxista Internacional:

La Banca del Estado y los banqueros "socialistas"

Los marxistas, sin duda alguna, apoyamos la nacionalización del Banco de Venezuela y de los catorce Bancos restantes, a pesar de que estos bancos fueron intervenidos por el estado a diferencia del Banco de Venezuela. Sin embargo, el grueso de la banca sigue siendo privado. Lo que apoyamos con firmeza es que se estatice todo el sistema financiero. Además, la estatización de la banca debe llevar al gobierno revolucionario a no pagar ni un centavo por cada Banco nacionalizado, no como se hizo con el Banco de Venezuela.

El Banco de Venezuela se ha convertido en uno de los principales bancos del país, con un gran nivel de crecimiento pasando en febrero del 2009 de 2.051.042.000 Bs.F a febrero del 2010 a 5.908.683.000 Bs.F, solo en captaciones oficiales. En el caso de las captaciones del público es el tercero (detrás de Banesco y el Mercantil) con un total de 31.654.058.940 Bs.F para el mes de febrero del 2010. Pero comparando la banca privada las cifras son enormes: el Provincial pasó de 1.789.993.000 en febrero del 2009 a 3.009.969.000 BF en febrero del 2010, mientras que Banesco cierra febrero con 2.685.763.000 Bs.F, y el Banco Occidental de Descuento con 1.996.481.000 Bs.F en febrero del 2010. Sumando las ganancias estos bancos privados por concepto de captaciones oficiales da un total de 7.692.213.000, una cifra mucho más grande que lo que tiene el Banco de Venezuela en captaciones oficiales. A pesar de esto los depósitos oficiales en las instituciones bancarias del Estado aumentaron un 74,6% en el 2009, pasando de 13.430 a 23.447 millones de bolívares fuertes.

Según Reporte Diario de la Economía, un 64,39% de los depósitos oficiales están colocados en los bancos privados, mientras que el 35,18% está en los bancos del Estado. Estas cifras son al cierre del 2009. En total, para febrero del 2010, el total de los ocho principales bancos privados (Corp Banca, Mercantil, BNC, Federal, Caroní, BOD, Banesco y Provincial) ha sido 14.791.624.000 bolívares fuertes en captaciones oficiales, mientras que los dos principales bancos del Estado, Venezuela y Tesoro (sin contar el recién creado Bicentenario) cuentan con 9.572.438.000. En el caso de las captaciones del público las cifras son astronómicas: 151.828.292.670 por parte de los ocho principales Bancos Privados, mientras que los dos principales bancos del Estado han logrado 39.036.668.120.

La verdad es clara: los banqueros se pelean por obtener las captaciones oficiales. Si es necesario inscribirse y participar en las patrullas del PSUV, lo harán, no porque sean socialistas, sino para obtener las captaciones oficiales. Los marxistas debemos explicar pacientemente al conjunto de la militancia la incompatibilidad del socialismo con tener a dos multimillonarios banqueros en el PSUV. A pesar de la desesperación de los Ministros de Economía y el gobierno porque los bancos puedan dar más créditos, hay una competencia desenfrenada de los bancos por recibir más captaciones oficiales. Mientras tanto, Giordani afirma: "No puede ser que los entes gubernamentales engorden recursos en la banca privada y pública para ganar intereses con la plata de los venezolanos, mientras la economía espera por esos fondos para su ejecución en gasto e inversiones productivas".

La creación del Banco del Tesoro generó pánico entre los banqueros, pues creían que el Estado iba a colocar todos los depósitos oficiales en este nuevo banco, dejando de lado a la banca privada. Pero ya vemos que no es así. Ha existido una tendencia durante el último año a colocar los depósitos en los bancos del Estado. Ahora, desde el Estado, se está tratando de regular la banca, pasando por la "persuasión moral" de Giordani, hasta la intervención de los catorce Bancos por delitos financieros. Otra de las medidas ha sido la creación de la Ley Orgánica del Sistema Financiero Nacional (Osfin) aprobado en la Asamblea Nacional, que obliga al sector bancario, a las empresas de seguro y a las casas de bolsa a que se dediquen sólo a la actividad para la que fueron creadas.

La ley del Órgano Superior Financiero Nacional dice que estimulará: "la creación y el fortalecimiento de instituciones dirigidas a la atención financiera de las comunidades, promoción del ahorro e inversión". Además, que la banca estimulará: "las políticas de promoción de las actividades productivas emprendidas por el Estado, y que requieran la activación de las comunas y su eficiente socialización con las instituciones financieras orientadas hacia ese fin". También, según el artículo 2, se crearán formas para incluir a la contraloría social en la supervisión de las actividades financieras. Como hemos dicho una y otra vez, el capitalismo no puede ser regulado, los mecanismos de regulación han demostrado ser un total fracaso. Pensar que la contraloría social pueda supervisar a la banca es una utopía absoluta, lo mismo que pensar que la banca va a estimular la actividad productiva. (Extracto del Documento de Perspectivas de Venezuela. Aprobado en la conferencia de lanzamiento del periódico Lucha de clases. http://www.luchadeclases.org.ve/psuv/6702-comite-de-redaccion-lucha-de-clases).

Esto sencillamente nos debería llamar a la reflexión ya que vemos con estupor como los grandes banqueros se siguen llenando los bolsillos mientras el pueblo pobre y trabajador se hunde en la miseria, esto sin analizar el aumento desmedido de los alimentos sumado a la escases de los mismos y el deterioro permanente de los salarios para lo cual no hay que ser un analista en potencia.

Ciertamente ha habido avances en políticas de inclusión, en salud, alimentación, vivienda y educación y esto se refleja en todas las misiones implementadas por el gobierno, pero estas no dejan de ser reformas al viejo estilo Keynesiano. Las reformas no son malas mientras estas se profundicen con el concurso determinante de la clase trabajadora y el pueblo pobre, ahora bien, mientras estas estén en manos de la burocracia de izquierda no dejarán de ser simples reformas.

Las palabras y las acciones

Las palabras deben ser el motor de nuestras acciones, es decir, hablar y hablar de teoría revolucionaria sin ponerla en práctica es simple charlatanería, aunque puede ocurrir, como ocurre con muchos “dirigentes” institucionales que teorizan sobre la revolución de manera correcta pero con sus acciones hacen lo contrario, esto es común en nuestra dirigencia, no solo institucional, sino en nuestras organizaciones y es precisamente esto lo que las deteriora ya que estos “dirigentes” toman decisiones sin someterlas a la discusión de los colectivos para aplicarlas con la aprobación de las mayorías, esta metodología que es común en nuestra formación abroga la participación pero no solo en el ámbito de los “dirigentes” hacia los “dirigidos” sino entre los mismos trabajadores como consecuencia directa de la actitud de los primeros, en ese sentido, las palabras y las acciones de estos señores que a todas luces se contradicen no son el ejemplo más idóneo para la formación de los colectivos.

En el caso de los trabajadores, “…La burguesía de todas las grandes potencias hace la guerra para repartir y explotar el mundo, para oprimir a los pueblos. A un reducido grupo de la burocracia obrera, la aristocracia obrera y los compañeros de viaje pequeñoburgueses pueden tocarle algunas migajas de las grandes ganancias de la burguesía. El socialchovinismo y el oportunismo tienen el mismo trasfondo de clase: la alianza de un pequeño sector de obreros privilegiados con “su” burguesía nacional, contra las masas de la clase obrera; la alianza de los lacayos de la burguesía con esta última contra la clase que ella explota. (EL PORTUNISMO Y LA BANCARROTA DE LA II INTERNACIONAL. Vladimir Ílich Uliánov, Lenin).

Esto a escala menor ocurre en nuestros centros de trabajo fundamentalmente con los trabajadores y trabajadoras de las instituciones del Estado, cuando en procura de salvaguardar su puesto de trabajo una minoría le dispara a otros para recoger las migajas que les lanza la burocracia institucional.

“…Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase. Los que abogan por reformas y mejoras se verán siempre burlados por los defensores de lo viejo mientras no comprendan que toda institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de determinadas clases dominantes. Y para vencer la resistencia de esas clases, solo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea, las fuerzas que pueden, y por su situación social, deben, construir la fuerza capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo, y educar y organizar a esas fuerzas para la lucha.” (Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo. V.I. Lenin. Citado en: Introducción al Pensamiento Socialista, P. 113. De Néstor Kohan).

Bajo el sistema capitalista la clase trabajadora siempre estará temerosa de perder su empleo, esto no nos debe extrañar ya que con los sofisticados métodos implementados por este nefasto régimen, la clase trabajadora no solo debe vender su fuerza de trabajo, sino que una vez “colocada” debe cuidar que esta se mantenga allí, en ese sentido la cita anterior cobra una vigencia descomunal.

La clase trabajadora debe luchar contra muchas adversidades, el sistema de explotación y opresión impuesto por el capitalismo y por ende contra la incapacidad del Estado burgués al servicio de este sistema, pero más allá de eso debe luchar contra la burocracia de su misma clase que vende y traiciona sus luchas y contra los que se dicen socialistas que se encuentran enquistados en el aparato de Estado, esto ocurre con mucha frecuencia en las instituciones donde esta burocracia de la clase hasta devela nuestros errores ante la “dirigencia de izquierda” institucional.

En cuanto a la educación lo más importante, además del carácter de los trabajadores y trabajadoras, es cómo se crean sus tareas históricas y la práctica revolucionaria en la que la clase trabajadora puede madurar para estas tareas. Si esto es así, el problema central de la educación consiste evidentemente en la cuestión de cómo debe organizarse este proceso de maduración. Si ello debe darse en la actividad real, concreta, revolucionaria, entonces esta actividad, debe ser una actividad de las masas, para valorar a todo hombre y mujer y eliminar todo tipo de teoría de élite, que desprecia al pueblo pobre y trabajador.

No son los individuos destacados los que ejercen una influencia decisiva en el transcurso de los acontecimientos, si no el desarrollo de las fuerzas productivas; es decir, todos los factores relacionados con las condiciones de trabajo y de vida de las masas, esta es la mejor manera de aprender a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase.

En este sentido, la articulación que debe existir entre los distintos colectivos es de suma importancia ya que sus distintas experiencias enriquecerán y aportarán material interesante en el impulso de la formación y organización para la liberación. Sólo en la práctica revolucionaria se educan los hombres y mujeres de mañana. La lucha contra la manipulación mediática se rompe en las tareas concretas de los colectivos en su lucha por la emancipación, de no ser así estas solo reflejarán los vicios de una educación bancaria, capitalista, pero también la de los oportunistas de izquierda, burócratas arribistas, reformistas y revisionistas.

La construcción del socialismo

Prefigurar el futuro concibiendo otro tipo de sociedad es una necesidad imperiosa, porque al imaginar el porvenir se amplía el horizonte de lo que se puede lograr si avanzamos a una sociedad sin explotación, discutir la sociedad futura exige también erradicar las miradas ingenuas del porvenir. El socialismo no surgirá espontáneamente de un colapso terminal del capitalismo, ni como premio a la captura popular del poder, ni mucho menos creará un régimen sin contradicciones, esto solo determinará el punto de partida de una prolongada transformación social.

La gestión poscapitalista no será una tarea sencilla, pero algunas disyuntivas de ese régimen ya pueden analizarse hoy, más cuando tenemos los elementos científicos probados en la realidad concreta. Por eso resulta decisivo aprender de lo ocurrido y renovar el proyecto socialista a partir de una reflexión de sus propios problemas.

Las tensiones entre el capitalismo y el socialismo emergen a la superficie en todos los momentos de intensificación de la lucha de clases y es precisamente en estos momentos donde también emergen sus deformaciones, las cuales apuntan a mantener el régimen. En ese sentido, nuestras luchas deben ser permanentes, no solo contra el sistema dominante sino contra estas deformaciones.

El proyecto socialista no es irracional, porque tiene basamentos lógicos y se apoya en fundamentos analíticos y científicos. Tampoco es profético, ya que su posible realización descansa en la acción consiente de la clase trabajadora y no en la añorada irrupción de fuerzas divinas o naturales, en ese sentido, la lucha debe ser permanente ya que es esta la que nos formará, además, no tenemos otra alternativa, si no luchamos estamos condenados a desaparecer de la faz de la tierra, con ella incluida.

“…La tesis marxista postula que la continuidad de ese régimen de explotación reproduce al homo economicus e impide el surgimiento del hombre nuevo. Por eso se necesita erradicar el capitalismo, para que un futuro de igualdad sea posible en algún momento del desarrollo social. (El porvenir del socialismo, Claudio Katz. P. 19).

El socialismo es una etapa de transición que debe construirse en permanente lucha, movilización y en consecuencia en permanente formación, no hay otra alternativa. Construir el socialismo con las herramientas melladas del capitalismo y en su contexto es, sencillamente una utopía.

Esta construcción debe llevarse a cabo con hechos concretos que apunten a la toma de decisiones por parte de la mayoría, fundamentalmente en las determinantes. Una de las formas de medir su maduración es precisamente el avance en la socialización de los medios de producción, donde sea la clase trabajadora conjuntamente con los sectores populares los que los controlen.

Si el socialismo es la fase de transición del capitalismo al comunismo, entonces la tarea debe ser dura si queremos coronar realmente con una mujer y un hombre totalmente nuevos.

Hoy en nuestro país nos enfrentamos a un reto enorme que en cierta medida nos impide avanzar más de lo que hemos avanzado, en primer lugar la falta de organización y unidad del movimiento de la clase trabajadora, factor determinante, no es una revolución violenta sino socialista de discurso, los cuales son muy válidos, pero cuyas acciones contradicen esos discursos y no apuntan precisamente al socialismo, reformas y contra reformas que vislumbran un capitalismo de Estado y una nefasta burocracia de “izquierda” que todo lo contamina.

“…Creer que se pueden hacer ligeros cambios y poco a poco ir "concientizando" a las masas, para luego hacer avanzar al "proceso" a instancias superiores, se equivocan de plano. La mayoría de las gentes (gentes, por decir algo) que insinúan tamaño despropósito, saben de antemano que pretender cambiar la mentalidad capitalista (ellos la llaman Consumista) sin derrotar el capitalismo, es una falacia del tamaño del Empire State (usando un ejemplo muy capitalista). En su fementido "error", creen que las bases pueden dejar de ser reproductores de plusvalía ideológica (Ludovico Silva) mientras a diario van a centros de-formación ideológica, en los cuales se les inocula la fraseología hueca y reaccionaria de la "normalidad" del sistema, del salario justo, de la "sana" competencia, la empresa con responsabilidad social etc.(Manuel Sutherland. Tomado de Kaosenlared).

De esta manera nos estamos viendo, ahora con socialistas y comunistas que pretenden hacer del capitalismo algo más humano. Pero esto no es porque están convencidos de que es posible, sino porque les permite permanecer en la jugada corrupta con los viejos y nuevos sectores burgueses.

“…Hoy todos los ciudadanos saben que no son los alcaldes, gobernadores y ministros los que engañan al Presidente. Saben que es éste quien rota, apoya, cambia, premia o castiga a su séquito (la burocracia de un régimen carismático).”(Alberto Müller Rojas).

TURKI AL MAAZ

No hay comentarios: